Mucho se estaba haciendo esperar la opera prima de Oli Herman (ex Crashdiet) y la verdad es que ha valido la pena la espera porque menudo subidon de disco. Muy rockero, desenfadado y melodico cumpLiendo a la perfeccion con los parametros que ajustan este debut homonimo en la linea del sleazy ochentero que tanto gusta por aqui, joder hasta la portada recuerda tiempos pasados. Lo dicho, sin mas pretension que la de la diversion, un buen disco de hard sleazy que hara las delicias de ma de uno, muy en la linea de los Pretty Boy Floyd. Por cierto son finlandeses...




















