Mudflap Junkies - (2010) White Trash USA

Sublime el debut en el formato de larga duración de estos cuatro tipos que en su día fueron precoces músicos, es lo que pasa cuando el rock and roll corre desbocado por tus venas, fruto quizás de la localización geográfica, de tu entorno más inmediato o vaya usted a saber de cuantos condicionantes intangibles mas. Estas variaciones en el tempo vital de la infancia son los que más tarde empujan a tomar la decisión de abrazarte al demonio del rock y montar tu propia banda, unos condicionantes que sin estar previamente formulados son los que producen la sinergia necesaria para que se desencadene el milagro y que uno se alinee -o no- en determinados estilos, más o menos acertados según la ocasión (ya me entienden). El caso que ilustra esta humilde reseña es de los favorables, de los que demuestran con hechos lo que no se puede definir con palabras, aunque esto último intentare remediarlo de inmediato, me acompañan?

La mitad de estos cuatro empezó a defenderse con su instrumento a la temprana edad de doce y quince años, el vocalista y guitarrista Chris Watts, y el batería Jason McHalffey empezaron a mamar desde muy jóvenes en su Lousiana natal de los sonidos de la tradicionalidad musical americana, ritmos del sur se abrazan y acompasan en esta entrega de buen rock enraizado en el acervo musical patrio. La musicalidad que se desprende de las notas de las diez canciones de esta primera entrega recoge toda una serie de pautas y consignas capaces de retrotraernos a pasajes ya transitados con anterioridad, irremediablemente su propuesta nos conduce a fijar la mirada en algunos de los discos que adornan nuestras estanterías, esto lejos de menoscabar el resultado final lo afianza y pese a que la sombra de los "cuervos negros" y los hermanos Robinson es muy alargada, este "White Trash USA" conserva una identidad propia que merece nuestra atención mas inmediata.

La historia de "Mudflap Junkies" es realmente breve, un ep homónimo en 2007, un cambio de formación que permitiría la entrada en la banda del bajista Keith McNeal y el guitarrista Dayne Ashley. con lo que se cerraría la formación actual de la banda. El disco que nos ocupa se grabo en 2009 pero no llegaría a la vieja Europa hasta 2010, ustedes ya saben cómo funciona la industria (sic), esta producción cuenta con el maravilloso agravante de haber sido grabado en "The Hole Studios" en Alexandria (Louisiana) y es por eso que suena como suena. Rock and roll animoso y sin pretensiones, rock con aromas del sur y sin condicionante de ningún tipo, sonidos disfrutados y disfrutables se alían para musicalizar piezas para beberse cerveza en mano como la inicial "Leather Pants And Rock Star Flare", el boogie rock de "Jerk Somethin' Loose" o "White Trash USA".

"Snakebite" o "Hill Staffer" cumplen a la perfección con el objetivo predeterminado de exaltar el buen hacer condensado entre los decibelios de la banda norteamericana y se confunden en la profundidad de medios tiempos de elevada intensidad como "Sail Away", "Every Mother's Son" o "Fool In The Bedroom" ideales para dejar volar la imaginación y por un momento materializarse a bordo de un viejo tren de mercancías, viajando sin rumbo en uno de esos trayectos costa a costa que todos alguna vez hemos soñado hacer. Cierra el álbum un corte en directo, "7 Maitais", un breve reflejo de cómo suena esta banda cuando no hay red, una joven apuesta de futuro, que por suerte estamos disfrutando en el presente. (una pena la portada)

The Bellrays - (2010) Black Ligthning

Hace escasos días fuimos testigos de excepción del paso del huracán Bellrays por tierras valencianas, hace unas jornadas aquí nos hicimos eco de las bondades del directo de Lisa Kekaula, Bob Vennum y sus dos nuevos fichajes. Se plantaban sobre el escenario de la sala Wah Wah el pasado día 11 para presentarnos bajo los rigores del directo su ultima producción discográfica, su flamante "Black Lightning". Un nuevo giro en cuanto a sonoridad se refiere, un álbum que posiblemente no agrade por igual a los incondicionales de la banda norteamericana pero que a un servidor le ha puesto firme, es cierto que de alguna manera abandonan temporalmente ese halo de soul que les acompaño durante estos veinte años, pero siguen conservando esa energía heredada del high energy sucio y rockandrollero, una nueva senda de parajes más pulidos adornan el nuevo transitar de la banda y si se atreven a dar el salto intentare describírselo...

Bolt Action Thrill (2010) Boot Scothin Bourbon

Fantástico debut el de estos tipos de Kentucky, si lo que ustedes andan buscando es un disco descarado, divertido y borrachuzo, la opera prima de estos cuatro jóvenes rednecks del siglo XXI es una apuesta segura. Coros especialmente concebidos para levantar cervezas, unos apasionados riffs de guitarra y una buena colección de palabrotas que sirven como pretexto para ilustrar estas diez historias de saloon y botella de bourbon. Cuando arrancan con su primera apuesta "Off the Clock", uno tiene la sensación inmediata de estar ante uno de esos al bums debuts que producen el grabado automático de la banda en cuestión en el imaginario rockandrollero de la nueva hornada, y si no al inexorable paso del tiempo remito mis palabras.

The Superbees - (2010) Top of the rocks

Nadie utilizaría como nomenclatura para una banda de rock and roll el epígrafe de un potente y carismático modelo de coche si a cambio no estuviese dispuesto a refrendar con grandes dosis de decibelios semejante atrevimiento. Dave James miembro fundador y alma matter de la banda de Los Ángeles tomo prestado al Dodge Super Bee parte de su apelativo para encerrar bajo su ficticio capó una solida a la vez que enmarañada red de ritmos garageros y rock & roll asesino e hipnótico, una banda que desapareció despues de su aclamado debut dejando un enorme vacío tras de sí. Un único legado en lo musical que afortunadamente ha sido retomado ocho años despues, reunidos con la formación original y con la misma dosis de energía de antaño los "Superbees" vuelven a la escena angelina con este prometedor ep, dispuestos -una vez más- a reivindicar en su sonido su eterno hedonismo recalcitrante.

Thunder Driver - (2010) Atomic Rock

Llevo toda la mañana vagabundeando por casa sin definir ningún objetivo que capte mi atención màs de diez minutos, es uno de esas mañanas rebosantes de vagancia que hasta el más activo de los mortales sufre muy de cuando en cuando, decidido a poner fin a semejante pájara catatónica encamino mi rumbo a la estantería de novedades pendientes buscando remedio a mi puntual desidia, tras desestimar unas cuantas referencias que posiblemente se vean reflejadas en futuras entregas de la sección de "En trago corto" decido probar suerte con el álbum de este a veces trio, a veces cuarteto norteamericano, e inmediatamente me congratulo de lo acertado de tan aleatoria decisión, porque los tipos de "Thunder Driver" han conseguido con las bondades de su contundente y adrenalitica propuesta pulverizar cualquier atisbo de duda matinal, una nueva victoria en fecha dominical para el demonio del rock and roll, que consigue fidelizarme una vez más como adepto a su causa, larga vida al azufre!!!

OJM - (2010) Volcano

Cuatro años han tardado los chicos de OJM en editar nuevo trabajo de estudio, su última referencia discográfica "Under the thunder (2006)" nos dejo instalado en el paladar un grato poso de aceptación que necesitaba ser alimentado cuanto antes, su firme y bien definida aleación de sonidos se construye una vez más sobre cimientos de acido lisérgico y psicodelia, pasajes situados entre atmosferas sustraídas del rock setentero, unas veces transitando terrenos acotados en su forma a desarrollos mas progresivos, otras imbuido en una trazado que se instala en un cruce de caminos en lo musical que diversifica conceptos y redimensiona la trayectoria de esta banda italiana que como siempre viene acompañada de unos muy interesantes compañeros de viaje.

Valient Thorr - (2010) Stranger

Los escritos apócrifos de la historia del rock and roll cuentan que una vez en un remoto paraje alguien de nombre desconocido fue capaz de sobrevivir a los efectos incendiarios de este grupo de barbudos cósmicos, tan salvajes entre escenarios como iluminados en su jocoso discurso, ya que son firme defensores de un argumentario que sostiene la teoría de que son de procedencia venusiana, aunque para comunicarse con el común de los mortales utilicen lo vehicular de su particular jerga verbalizada en una vertiginosa mezcla de punk, garaje y rock and roll.

Mike Farris & The Cumberland Saints (2010) The night the cumberland came alive

Atendiendo a la inmediatez del titular y buscando la mínima expresión descriptiva me siento tentado a veces en dar matarile a la ingratas primeras líneas con un simple adjetivo, esos primeros trazos a veces dubitativos suelen ser los mas difíciles, principalmente por ser los encargados de destrozar la suave paz del folio en blanco. Podría instalar por una vez lo barroco de mi prosa en la sencillez del trazado fino, pero muy señores/as míos sería injusto con ustedes, conmigo y con los artífices de este maravilloso disco si únicamente ajustase esta breve crónica a lo telegráfico de un parafraseado más o menos acertado que perfectamente podría describir esta minúscula obra de arte, esta pequeña porción de finísima sensibilidad que además tiene detrás un interesante trasfondo social al que a continuación dedicaremos parte de nuestro tiempo, si ustedes me lo permiten.

El día uno del pasado mes de Mayo, unas devastadoras inundaciones motivadas por la crecida del rio "Cumberland" arrasaron todo lo que encontraron a su paso en la bonita ciudad de Nashville, Mike Farris natural del estado de Tennessee decidió entonces reunir a un nutrido grupo de amigos y músicos para así aliviar en la medida de lo posible el sufrimiento de los afectados, según palabras de Mr.Farris "Se trata de devolver y revivir el orgullo de la ciudad". Los beneficios derivados de la venta de dicho ep serán destinados al Memorial Rose Found & The Community Foundation para ayudar a los damnificados. Grabado en directo en el centro de la Iglesia Presbiteriana de Nashville el pasado 27 de mayo -tan solo un mes después de la inundación- se trata de un breve aunque sensacional recorrido por la tradicionalidad musical americana, folk, blues, country y gospel son en manos de Farris & Cia un delicioso y reconfortante bálsamo -que una vez mas y mientras esperamos su inminente nuevo álbum- sirve para llenar los espacios perdidos entre el alma y el corazón.

Hace unos días en este mismo sitio nos hacíamos eco del inolvidable concierto que Mr. Farris ofreció por tierras valencianas en el marco de su gira española, así que esta vez no pondré el acento en describir para quien no lo sepa quién es Mike Farris, utilizare ese tiempo en citar algunos de los participantes en tan emocionante velada, a saber... Sam Bush, Kenny Vaughan (Marty Stuart), Gill Landry (Old Crow Medicine Show), Byron House (Robert Plant), además de Regina y Alfreda McCrary (The McCrary Sisters), Derrek Phillips y Eric Holt miembros de la banda que siempre le acompaña, la fenomenal Roseland Rhythm Revue, formación con la que se presento el pasado día quince en la sala Durango Rock Club en una velada que como apuntaba al inicio de este párrafo aun resuena en nuestros pabellones auditivos.

Una nueva lección de sonidos enraizados en la cultural musical americana de preguerra, un intervalo en lo musical por el que Farris siempre ha confesado sentirse tremendamente atraído, aunque esta vez el blues adquiere una presencia más pronunciada, los seis cortes que dan vida a este ep solidario siguen destilando la intangible espiritualidad del gospel y el soul, cinco versiones de clásicos del cancionero popular y religioso más un nuevo tema -"Dear lazarus"- posible adelanto de su inminente nuevo álbum "Already Alright". Así podemos disfrutar de "celestiales" momentos como “Wrapped Up, Tangled Up” una oración musitada del estilo del Reverendo Jackson, o saborear las fragancias de New Orleans en “Down Let the Sun Go Down”. El blues añejo de “Mother Earth”, "Down on me" o la inicial "The night the cumberland came alive" completan el listado de este soberbio disco, un trabajo concebido desde la pureza más absoluta y que destila ese tipo de sinergias que algunas veces habitan algunos pequeños rincones y cuya ultima descripción dejo nuevamente en boca de Mike Farris que hace unos días declaraba...

"Antes de las trombas de agua, nos dedicamos a la noble búsqueda de canciones que pudiesen evocar la lucha y la victoria de la clase obrera, un sonido que surgiera de la carne y del espíritu. Pero después, la ciudad se vio inundada por las trombas de agua y este sonido se mezcló con el de la resurrección de la ciudad. Cuando nos reunimos en una histórica iglesia de la ciudad, lo que sucedió fue más allá de nuestra imaginación”.



Zodiac Mindwarp & The Love Reaction - (2010) We Are Volsung

A mediados de los 80`s Mark Manning un artista gráfico y editor de la revista de Londres Flexipop quiso experimentar en primera persona las sensaciones propias de la decadencia de los rock stars de la época, así nace su alter ego "Zodiac Mindwarp", recluta entonces a un guitarrista de dudosa trayectoria Cobalt Stargazer (este tío llego a tocar en Wham, si... la banda de George Michael, sic),y juntos reclutan a otros tantos elementos para dar forma a "The Love Reaction", en su aspecto mas básico así comienzan las andanzas de esta banda inglesa de debut demoledor e irregular discografía, empeñados entonces en devolver con su actitud la esencia según ellos perdida por las bandas que se situaban al otro lado del Atlántico.

Abrazaban entonces el "sleazy" más sucio, que defendían enfundados en peligroso cuero negro y en el abuso de la iconografía biker germánica, luciendo así un aspecto más cercano a las malvadas huestes que perseguían a Mad Max en parte final de la trilogía que a una banda de rock al uso, cosa poco habitual en una época en que las bandas que frecuentaban el género eran más cercanas entonces a la androginia basada en los excesos de maquillaje y cardados imposibles. Ahora en 2010, cinco años despues de su ultimo álbum de estudio Zodiac Mindwarp vuelve a la actualidad discográfica con la potencia derivada de "We Are Volsung", un trabajo este que despues de una mínima mirada retrospectiva procedemos a analizar.

Kid Chaos (Stephen Harris), Slam Thunderhide (Stephen Landrum), Evil Bastard (Robert Munro) Trash D Garbage (Paul Bailey), Flash Bastard (Jan Cyrka), Suzy X, Tex Diablo (Christopher Renshaw), y Robbie Vom (Rob Morris) son la canallesca selección de elementos a los que antes hacía referencia con esta formación vería la luz su espectacular y no superado álbum debut "Tattooed Beat Messiah (1988)", un tremendo manual de calidad insultante repleto de momentos de excelsa chulería nacidos de interminables viajes de acido y delirantes textos cercanos a la serie B, la potencia de sus acelerados riffs y su sucio aspecto producían entonces un seísmo de desconocida magnitud que hacia tambalearse el establishment, aunque desgraciadamente y como tantas veces sucede los efectos durarían poco.

En el 91 "Hoodlum Thunder" se posicionaba como segunda referencia de la banda, un irregular trabajo que sería el precedente para un camino de olvidable infamia en lo musical para una banda que como tantas se perdería entre las sombras de su propio éxito, siempre bajo mi personal punto de vista claro. Destacar la colaboración con Alice Cooper en la canción "Feed My Frankestein", y tal vez su álbum de 2002 "I Am Rock " en el que parecía que la banda recuperaba una esencia que desgraciadamente volvía a perder unos años despues, caída entonces a los benditos infiernos del underground donde se alojan y se les cataloga en lo demonizado de la etiqueta "Biker Rock", en lo musical terreno más propio de concentraciones de Hell's Angels, algunas apariciones en festivales como el Wacken y un DVD editado en 2006 con un show en directo grabado en 1986 (Pandora's Grisly Handbag) son o mejor dicho eran hasta la fecha las ultimas noticias de la banda inglesa.

De la mano de la discográfica SPV llega este flamante "We Are Volsung", vagamente basada en el concepto de las deidades nórdicas Manning y sus acólitos vuelven según ellos con más fuerza que nunca, cabreados con un mundo que les ha dado la espalda y que pretenden desordenar con los diez trallazos en los que se desenvuelven con esta nueva obra que pretende en la medida de lo posible hacerles recuperar un estatus en los anales de la historia del rock merecidamente perdido, veremos si lo consiguen. Treinta minutos de contundente rock and roll, sin concesiones ni florituras, a veces oscuro y poseedor un crudo sonido de añejo paladar que en primera instancia se disfruta en el medio camino que se sitúa entre la curiosidad y la rememoranza.


"Stark Von Oben" y "We Are Volsung" se desarrollan bajo ese influjo, entre la densidad y la solidez se adivina una cierta a la vez que atractiva oscuridad. Un rock and roll clásico cargado de adrenalina rompe el ingrato espejo de la duda, es cuando "We Ride" despierta las ensoñaciones de los viejos seguidores de la banda. "Tree Rider", el potente riff que da inicio a "White Trash" o "Don't Touch My Guitar" consiguen decantar el nivel de aceptación hacia la positividad, sensación refrendada por "Lucille", "Die pretty" o "Key To Your Heart" piezas que siguen recuperando la chulesca actitud de una banda tan sucia como el aceite de motor usado y que con "Kill A Mockingbird" intentan volver sobre sus pasos, recuperar el tiempo perdido, reivindicar en un nuevo ejercicio de arrogancia musical que siguen siendo lo que un día fueron y para el que no recuerde aquí les dejo un maravilloso video clip propio de la época, que aunque hoy se visualiza con una sonrisa de complicidad, en aquellos días nos volaba la cabeza...




Uzzhuaia - (2010) 13 veces por minuto

La fecha del diez y nueve de Octubre debería estar señalada en rojo en el calendario de fiestas de la Comunidad Valenciana, la naturaleza de semejante afirmación se basa en la personal idea de que cada vez que Uzzhuaïa lanza un nuevo disco al mercado es motivo sin duda de júbilo y celebración, será porque la banda valenciana está alcanzando unas cotas de calidad en sus producciones tan solo al alcance de unos pocos privilegiados, será que despues de muchos años de duro esfuerzo y entrega han conseguido por meritos propios situarse a la cabeza de la revuelta del rock and roll valenciano en particular y de la escena nacional en general, será porque son profetas en su tierra y será porque son dignos transmisores de la palabra del rock & roll en su extenso predicar en lo virtual de mil y un pulpitos hechos escenario en su larga lista de descargas en directo a lo largo y ancho de la piel de toro.

El secreto? seguir facturando en cada una de sus entregas un buen puñado de canciones que se sustentan en la envolvente pureza de su sonido, la habilidad para empastar como nadie las suaves tesituras de sus textos en lengua cervantina con la contundente realidad de su sonido heredado del rock anglosajón. Tal vez porque la crudeza de su concepción sonora sea directamente proporcional al brillo de su ejecución técnica, tal vez por ser poseedores de una cuidada producción siempre envuelta en atractivos embalajes que arropan y recogen las seductoras estructuras de estas diez canciones desbordantes de honestidad, este "13 veces por minuto" oculta diez ases escondidos tras el corazón, diez historias que se convierten en una decena de razones para el dulce sometimiento a las rocosas consignas de estos cinco embajadores del rock and roll patrio.

Cuarta entrega en su particular odisea, cuatro discos oficiales que sumados a algunos eps y bootlegs oficiales afianzan la línea ascendente de una banda que remonta la esencia de sus orígenes hacia el año 2000 cuando hacían subir la temperatura de propios y extraños con aquel primigenio "3000 grados" que se convertiría a la postre en la primera referencia de Uzzhuaia tal y como hoy les conocemos. Más tarde vendrían "Diablo Blvd (2003)" y "Uzzhuaïa (2006)", dos álbumes que por su propia entidad serian culpables de la rendición incondicional de prensa y publico, el germen de Uzzhuaïa corría ya sin control entre las favorables corrientes de dos ríos. Los primeros... los de tinta que se hacían eco y recogían las bondades de su propuesta en los medios especializados y los segundos -los más importantes- los que circulaban a través del torrente sanguíneo de todo aquel que descubría y se convulsionaba entre las bondades del sonido "Uzz" y su eléctrico regocijo, el boca a boca haría el resto y llegaría en 2008 "Destino Perdición" piedra angular y hasta la fecha última referencia discográfica de la banda.

Ahora con esta nueva entrega, con este "13 veces por minuto" vuelcan todo lo aprendido en estos diez años de escenarios y carretera, algunas de las experiencias vividas encuentran su alter ego entre las texturas impresas en el entre líneas de estas diez canciones grabadas en los estudios Mojave de L'Eliana por Manuel Tomás quien también participara en "Destino Perdición" y que esta vez también se ha implicado en tareas de producción. Cuarenta minutos de rock and roll de impecable factura, una nueva entrega impregnada de una "salvaje limpieza" en lo sonoro envidiable, historias identificables e identificatorias cinceladas entre riffs, baterías y líneas de bajo, himnos al eterno perdedor, confidencias entre luces de neón y alcohol, fogonazos de amor y la ausencia del mismo se pierden entre algún guiño a reflejos nocturnos perdidos entre decorados comunes y conocidas salas de música en directo.

La homónima "13 veces por minuto" primer single de la banda y pieza escogida para ilustrar el primer video clip oficial de esta nueva entrega (dirigido por Aitor Gutiérrez) abre los juegos con su contundente inmediatez marca de la casa. "La mala suerte" redunda en lo anteriormente citado y se recrea en el medio camino entre la cadencia absolutista de su R&R y la reconocible historia en la que seguro muchos encuentren identificación. "Magnifico fracasado" y su intro pseudo folk, "No quiero verte caer", "Antes del amanecer" o "Ángeles malditos" continúan sumando enteros en la positividad de la percepción. "O.C.K.", "Antes del amanecer" y parada especial en el noveno corte, "Durango" con un ligero toquecito hillbilly introductorio que desemboca entre melodías y estribillos en las que se adivina un discreto homenaje al templo del rock valenciano del mismo nombre, un hecho este en el que me aventuro y que unicamente se instala en la percepción personal y en su estribillo, ya que no tengo ninguna confirmación fehaciente.

Dejo el párrafo final exclusivamente para el tema que cierra este nuevo disco, la maravillosa sencillez de una pieza plagada de luminosidad, la elegida para el ultimo bocado es "Desierto", una exquisitez de vulnerable sensibilidad que en la textura vocal del señor Monteagudo suena como brillante colofón para refrendar un particular recorrido de decibelios y emociones, un ejercicio de buenas sensaciones derivadas de las melodías arrebatadas al tiempo, un excitante nuevo capítulo que abre la dimensión proyectada de una banda destinada a disfrutar del polvo del camino y a ocupar su merecida posición en el Olimpo del rock and roll.

PD: Ademas, Maldito Records y Uzzhuaïa han decidido que este "13 VXM" se pueda escuchar integramente en la web de la banda, tambien os podeis hacer con una copia en la tienda de El Tridente... asi que ya estais tardando. ;-)

Glister - (2010) Hit Job

Bienvenidos/as a la sección de parafarmacia musical de Motherfucker Club, para inaugurar este apartado tan apócrifo, como breve y de entrega única les propongo una ancestral receta especialmente recomendada para afrontar una nueva semana sometidos a los rigores propios de las exigencias cotidianas. Bien, mezclamos con la delicadeza acostumbrada algunos riffs de corte incendiario con un suave acento sureño, al resultante le podemos añadir unos coros cerveceros de esos que invitan a echar el brazo por encima al de al lado e intentar emular en la medida de las cualidades vocales de cada uno las fogosas proclamas que los chicos de Glister ululan en el contundente crepitar de su repertorio, y para que la mezcla de los citados ingredientes adquiera la textura necesaria para completar su efectividad se recomienda administrar con el volumen al máximo, créanme si les digo que sus vecinos se lo agradecerán, sin duda felices por su generosidad manifiesta.

Bueno, dejando de lado la licencia humorística contarles que estos cuatro "natural born rockers" salidos directamente del bello estado de Oklahoma presentan un honesto trabajo de buen rock and roll, tan básico y efectista como sincero y disfrutable. Sin artificios ni componendas de ningún tipo, aunque transitando en el realismo mas absolutista... si uno profundiza numéricamente en las escuchas poco a poco va descubriendo algunas interesantes derivas, fruto de la combinación de la dureza propia del genero de los cuatro acordes con la emulsión de un ligero aire hillbilly, dispuesto en su concepto para ser disfrutado entre vapores de whisky destilado en alambiques ocultos en el cobertizo trasero, entre la paja y las gallinas rockandrolleras.

Historias de noches sin dormir, de peleas de bajos fondos, de horas perdidas bajo los focos de la gran ciudad, de mujeres de complicado pasado, carretera y veladas de billar entre humos de Lucky Strike sirven para dar forma a estos diez comprimidos de rock de manual, una decena de cargas a la línea de flotación del sinsentido propio del que nada tiene que perder, cuatro "losers" buscando fortuna con un único as escondido entre mangas, una baza tan singular como efectiva que se adivina entre las notas de "Back Alley Baby", un corte este destinado a abrir con lo definitorio de sus riffs y sus cuatro minutos de convincente recorrido.

"Bad bad dream" o "She Won't Back Down" dan continuidad a estos cuarenta minutos de rock and roll old school de clara inspiración aussie, "Knuckles Up", "Leave Em Sore" o la homónima "Hit job" huyen como almas que lleva el diablo de romanticismos de ningún tipo, con su proverbial "no time for ballads" se suceden uno tras otro "One night", "Make Her Dance" o "Lonewolf", así entre frenetismos rítmicos incontrolados llega "Give Us Our Money" acertadísimo remate final para una producción discográfica de evolución continua que invita al consumo inmediato de una nueva dosis de este fármaco que afortunadamente se puede consumir sin ningún tipo de receta. Trafton Barney (vox y guitarra), Cooper Edmonds al bajo, bateria para Kody Hookstra y Dave huso (ex guitarra de The Rounders e incorporado en 2009 a la banda) conforman esta partida de rednecks de acelerado recorrido que han metido su camioneta llena de barro, polvo del camino y paja en la pulcritud de ese jardín rodeado de impolutas vallas blancas que a veces es el mundo del R&R.

(este video es de cuando aun eran un trio, pero es que no tienen nada más de decente)


Motociclón - (2010) Gentuza

La banda madrileña vuelve a la actualidad discográfica haciendo lo que mejor saben hacer, asustar tímpanos y reventar ancianas.. umm, o tal vez era al revés?. Sea como sea "Motociclon" son una de esas bandas a las que amas de inmediato o por el contrario odias para siempre, los miembros del MF club no situamos del lado de los primeros, del lado de los incondicionales que ven en la enajenación de estos kamikazes del rock and roll uno de los subliminales pilares donde se sustentan las esperanzas del nuevo "macarrismo" ilustrado, una contundencia en lo musical resuelta con la acidez que supura su desbordada ironía, este "Gentuza" es un nuevo ejercicio de desvergüenza sonora, el tercero en su "amenazante" carrera...

La historia de Motociclon se remonta allá por 2004, cuando algunos miembros de algunas bandas de la escena underground madrileña deciden unir esfuerzos y mala idea para engendrar una nueva banda que recogiese el testigo del rock canalla patrio, perdido este de alguna manera entre ausencias sonadas e injusticias varias en lo musical traducidas en anonimato. La banda desde el minuto uno exhibe su bastarda intención de mezclar, revolver y confrontar sus gustos personales enfundados estos en el personal y efectivo eclecticismo estilístico que la banda manifiesta, un mestizaje que heredan con la desvergüenza propia que les proporciona la autoridad nihilista de su propuesta.

Un primitivo single "somos del rock (2005)" servía para poner la zancadilla al establishment de la industria y de paso hacer tambalear en la comparación lo acomodaticio del presente de algunas bandas que no citare, esa visceralidad no controlada regurgitaba de nuevo en 2007 con "Himnos de extrarradio" su primer larga duración. Bajo este clarificador titulo y vistiendo una magnifica portada se alternaban cortes repletos de humor suicida, auspiciados por esa explosiva mezcla de sonidos heredados del punk trapero del rio, el metal ochentero y quien sabe cuántas emanaciones alcohólicas mas. En 2009 vería la luz su segunda referencia en larga duración, "Costras y tachuelas" reforzaba -si cabe- en lo musical la personalidad de los madrileños y ahondaba en el frenetismo sónico en el que los Motociclon envuelven todo lo que tocan.

"Gentuza" en realidad se trata de otra acelerada caída a los infiernos personales de estos cuatro, diez nuevos balazos en el impoluto escaparate del rock nacional, la destructiva sencillez de su portada recuerda en cierta medida aquellas portadas del punk nacional de principios de los ochenta, un diseño a cuenta de Screaming Mario Loco que sirve para englobar la media hora de himnos a la devastación sin sentido propia de la estupidez humana. Grabado del tirón en los estudios Influx por Miguel Lorenzo y Adrián Ceballos y mezclado por Mr. Chifly (Habeas Corpus) en Corleone Estudios.

Un autentico manual de benditas incorrecciones se dan la mano a través del surrealismo cercano de historias propias que hablan de realidades sociales como "Poblao Calé On Fire", o la claridad de los pseudo homenajes bastardos de "Los listos" o "antifa de pastel", la amenaza macarra de "Carne de recorta" o "los explotaguevos, así un ordenado despliegue de marcadas guitarras y riffs amenazantes envuelven sus irrebatibles textos en "amor de madre" o "auto felación", además de las dos píldoras finales de "la canción de relleno" y la inclasificable "Comiéndote El Ojal En Un 127 Abandonao". Por lo anteriormente descrito y contemplando la distancia propia que debemos siempre a la dictadura de la objetividad, estas son algunas de los sudorosas razones para confiar nuestros silencios a Motociclon, pero cuidado porque amenazan con no devolverlos...


The Campaign 1984 - (2010) Sessions

Wow, una banda de raza... rock seminal de cierta mirada retrospectiva sureña pero empapado hasta los tuétanos por un fuerte componente de crudeza directamente heredado del punk y el post hardcore, la banda del norte de Carolina establece sus fundamentos en una solida trama instrumental tan rotunda como efectiva, fuera de artificios y estilismos imposibles, puro y duro rock & roll. Además la banda exhibe con orgullo en lo definitorio de sus planteamientos la máxima de "“I’m not a rockstar / I’m a fucking asshole”, un leit motiv este sostenido hasta las últimas consecuencias en la acritud de sus composiciones, una pugna de riffs y ásperos textos lista para explotarte en la cara.

Los de Ashville fieles adoradores de la religión del "háztelo tu mismo" depositan sus raíces en dos excelentes eps auto producidos -que además ofrecen gratuitamente desde su myspace-, "Southern Gentlemen (2008)" y "Black magic Revival (2009)", obviamente piedras angulares en el crecimiento sonoro de la banda americana. Ahora en 2010 por fin editan este larga duración, tan gratificante como adictivo, once fulgurantes destellos repletos de adrenalina, un disco alejado de las monstruosidades de los superventas, rebosante de estilo y mala hostia, no apto para bravos preadolescentes, corazones sensibles o amantes del virtuosismo instrumental.

Quizás por que este "Sessions" destila un cierto resabio primitivo, quizás por que en sus treinta y ocho minutos se respire a partes iguales su resolutiva manera de descifrar el manual apócrifo del rock and roll con la potencia elemental y primaria inherente a todos aquellos que tienen la suerte de vivir al margen de modas, estilos y demás encorsetamientos sónicos. Así "Queen of The Damned" inicia los juegos poniendo el listón en la parta más alta de una imaginaria tabla de medir, seguida por "Dixie Dynamite" y "Devil Lives on Music Row" y sus rememoranzas hacia pasajes mas clásicos, con "One Night Stand", "Hot Love" o "Werewolves" es tarea harto complicada -y en mi caso personal infructuosa- mantener el culo pegado a la silla. Y así una pieza empuja a la anterior con la vehemencia kamikaze del que conduce hacia un destino incierto, "gold rush", "bender", "slingblade" mantienen los niveles de adrenalina antes citado en cotas elevadas propiciando el terreno para la descriptiva "Born to rock" y la final "Tomahawk".

A grandes rasgos un trabajo de sensaciones fuertes, un compendio de ritmos y decibelios que a buen seguro hará las delicias de los mas killers, sin estridencias pero con la contundencia necesaria para fomentar su consumo como terapia, es una gozada (por ejemplo) salir del curro y poner al máximo el volumen del estéreo mientras camino a casa "la compañía de 1984" pulveriza sin contemplaciones los fantasmas personales heredados del día.




The Soulbreaker Company - (2010) Itaca

Tan esperado como sorprendente el último trabajo de los de Vitoria, un disco el tercero de su trayectoria que les otorga un estatus de relevancia que se han forjado por meritos propios combinando de manera excelsa el trabajo instrumental con un exquisito gusto por las melodías, sonidos fuertemente enraizados en la psicodelia más absoluta, rozando esta en muchos pasajes unos recorridos progresivos que otorgan el titulo de incontestable a este fantástico álbum de bellísima portada que se engloba bajo el genérico de"Itaca".

Once nuevas canciones donde el sexteto gazteiztarra se funde en un solo elemento, con la intensidad que abraza cada una de las notas que emergen de esta búsqueda sonora en la que se convierten los algo más de cincuenta minutos de místico viaje en los que se desarrolla esta delicia para los sentidos. Una nueva senda a recorrer en busca de un único destino, un camino plagado de vibrantes episodios cargados de emotividad y matices que subyacen dispuestos para ser descubiertos como los buenos caldos en la placidez del largo plazo.

El camino que lleva a "Itaca" pasa sin duda por su demoledor debut, todavía resuena en las conciencias y en los estéreos aquel "Hot Smoke and Heavy Blues" de 2005, un álbum que consiguió captar la atención de prensa especializada y publico, un primer trabajo que les sirvió para compartir escenario con Mother Superior, Raging Slab o The Steepwater Band, y que obtuvo un merecido colofón con la participación de la banda en el Azkena Rock Festival de 2005. Asi, envueltos en semejante tesitura dos años despues ve la luz "The Pink Alchemist", segunda etapa de este recorrido con destino no fijado, un nuevo paso tan iniciático como evolutivo capaz de cubrir la propia aura de la banda con una envolvente patina psicodélica que serviría al mismo tiempo para romper prejuicios y fijar un diario de viaje propio sustentado en la cohesión identitaria que la banda exhibe en lo conceptual de su propuesta.

"Itaca" es por meritos propios parada obligatoria para todo aquel espíritu ávido de compartir destino con las melodías que germinan de este sobresaliente ejercicio de texturas cargadas de nostalgia, la belleza de algunos de sus fragmentos sonoros esta bañada por la inmensidad de una atmosfera tan etérea como inmediata en su aceptación. Los nueve minutos iniciales de "It's Dirt" son motivo más que suficiente para emprender sin reparos este periplo, una megalítica pieza esculpida en una voluptuosa pluralidad de sonoridades y aunque por una vez no quisiera perderme en lo pormenorizado de la disección por pistas, es inevitable no subrayar pasaje tales como los descritos por "Oh! Warsaw" y el misticismo de su hammond inicial, aunque tan solo son dos muestras ejemplarizantes.

Les invito pues desde esta tribuna a afrontar la distancia que les separa de estas once canciones salidas de las fraguas caleidoscópicas -y permítanme la analogía- donde se han forjado los destinos de estos seis navegantes, una "odisea" de emanaciones setenteras capaz de mutar en una desbordante catarsis musical suficiente por si misma para hacer zozobrar los destinos del mismísimo rey Ulises, haciéndole confundir por un instante hacia que Itaca debe fijar su destino, si hacia la mitologica o hacia la sonora.

Peter Pan Speedrock - (2010) We want blood

Dicen los contadores de historias que de sus amplificadores brota a borbotones el aceite de motor, dicen que el mismísimo diablo es el que afina sus guitarras minutos antes de que estos bestias holandesas se conviertan en demonios tatuados y patilludos mientras suben al once la rueda del volumen. Nadie queda indiferente despues de una descarga en la cara de este trió que en la condena llevan la virtud y que haciendo honor a la parte final de su nombre de guerra llevan el rock and roll hasta los mismísimos limites de la cordura, con su acelerada combinación de potencia, alcohol y efluvios salidos de los tubos de escape de estos locos de la velocidad, bien a bordo de las maquinas infernales a las que son muy aficionados, bien a lomos de sus instrumentos que utilizan como canalizador de su energía, aparentemente incontrolada a veces .

Trece años aproximadamente destrozando tímpanos con la fiereza de sus sonidos, con el que nos ocupa ocho discos de estudio, algunos eps y un demoledor split con otra de esas bandas que tocan como si no existiera el futuro inmediato, los americanos Zeke. Peter Pan Speedrock nace cuando el guitarrista Peter van Elderen une esfuerzos y cervezas con el batería Bart Nederhand y el bajista Bob Muileboom -sustituido más tarde por Bart Geevers- , bajo esta tesitura empiezan a desplegar su potencial en su Eindhoven natal y a forjarse en directo una merecida fama sobre todo por el norte de Europa donde se cuentan por legiones a sus más fieles seguidores. Además y como si fuese necesario para potenciar más aun si cabe sus shows en directo cuentan con la inestimable ayuda en las tareas vocales del tatuador Dikke Dennis (Dennis el gordo), el resultado de semejante mezcla sería algo así como tirar una cerilla dentro de un bidón rebosante de gasolina.

Este "We Want Blood" suena a un tono más elevado si cabe que sus anteriores trabajos, los trece temas por los que se desarrolla este octavo álbum de la banda holandesa se condensan en los algo más de treinta minutos de duración, esto puede ayudar para hacerse una leve idea de bajo que textura se ajusta la paleta cromática de sonidos de estos tres killer punks atrapados en el cuerpo de rockandrollers, rockabillys pugnado por salir de su envoltorio punkrocker, a veces rozando incluso el hardcore, tan demoledores como quirúrgicos en su ejecución, aunque siempre a tumba abierta.

"We Want Blood!" directo a la sien, sin descanso "Goin' Downtown", "Sofullashit" o "One-Woman Man". Un cierto respiro con "Just Another Day" y su apetecible cadencia fulminada de inmediato por otra píldora envenenada, "Crank Up The Everything" brutal en su ejecución. "It's About You", "Breaking Down" o "Bakkerburg" devuelven momentáneamente la cordura aunque sin levantar el pie del acelerador bajo ningún concepto, "Gotta Do The Catchin' ", "Bad Energy", o "Too Far Gone" recuerdan en cierta medida la fórmula empleada en sus primeros trabajos aportando un ligerísimo aire old school que bajo mi personal punto de vista les sienta muy bien.

"Hell Is Where It's At" pone el punto final volviendo a la fiereza del inicio, ese descontrol sujeto a la anarquía "controlada" que exhiben estos tres (a veces cuatro) obtiene un reflejo inmediato en las sensaciones del que escucha, provocando en la inmediatez del shock prematuro el amor más absoluto por los desmanes de la banda o por el contrario la sensación de hastió sonoro provocada por una propuesta no adecuada para oídos excesivamente sensibles....

Nine Pound Hammer - (2010) Country Classics

Apesadumbrados todavía por la noticia que indicaba hace unos meses que una de las bandas favoritas del club cesaba de manera definitiva en sus actividades, nos regocijamos en el consuelo que produce que la banda norteamericana se despida a lo grande, con nuevo disco y con una gira que por suerte para nosotros recala en tierras valencianas el próximo viernes, una buena oportunidad para disfrutar y despedirse de una de las bandas más divertida y canalla que saliera de las soleadas tierras de Kentucky. Esta panda de gañanes ofrece la última oportunidad posible para disfrutar de su eclecticismo, estos rednecks con alma de punkrockers en lo musical no le hacen ascos a nada y su sonido harto difícil de clasificar baila al mismo tiempo con ritmos procedentes del hard rock, del punk, el country y vete tú a saber cuántos estilos más, hasta que finalmente confluyen en un único punto, en un denominador común que la misma banda a bautizado como "cowpunk", una acotación muy adecuada me temo...

Los escritos de la historia del rock recogen los inicios de esta banda a principios de los 80's cuando Scott Luallen y Blaine Cartwright deciden trasladar al imaginario musical todas sus inquietudes de entonces, a saber.... excesos de todo tipo, alcohol, mujeres, alcohol, drogas, peleas, alcohol, incorrección política y alcohol. Bajo esa tesitura editaron tres fantásticos álbumes, los tres primeros de su carrera que les permitió forjar así una creciente y merecida fama de cafres, por lo resuelto de su propuesta y lo solvente de su directo, actitud pseudo punk para defender un repertorio fuertemente influenciado por su localización geográfica. "The Mud, The Blood, and The Beers (1988)", "Smokin' Taters! (1992)" y "Hayseed Timebomb (1994)" redundaban en sus consignas plagadas de humor sureño, sus píldoras de historias localizadas difícilmente comprensibles bajo nuestro punto de vista europeizado profundizaban en el arquetipo del borracho, putero con permanentes ganas de buscar bronca. Todo esto contextualizado desde el más puro y absurdo sentido de la critica que la banda siempre ha exhibido, precisamente en el entre líneas de sus composiciones reside su grandeza. Como curiosidad añadir que el nombre de la formación se debe a la fascinación que estos dos piezas sentían por el músico de country Merle Travis.

En el 96 parón forzoso de la banda por la salida del bueno de Cartwright quien junto a su esposa la incombustible Ruyter Suys formaría otra banda a tener muy en cuenta los incendiarios "Nashville Pussy" (de los que un día hablaremos largo y tendido en el club). Algunas reuniones esporádicas de la banda y pequeñas giras desde el 2000 propiciaría que la banda volviese a reunirse de manera oficial en 2004 para registrar un nuevo trabajo discográfico “Kentucky Breakdown”, a este seguirían "Mulebite Deluxe (2005)" y la última referencia discográfica de la banda hasta la fecha "Sex, Drugs and Bill Monroe (2008)", como no podía ser de otra manera la fórmula empleada por esta cuadrilla de rednecks continuaba transitando por la parte más punk de la música sureña norteamericana o visto de otro modo por la parte más country del hard rock y el punk, que por si alguna vez habíamos dudado que se pudiera conseguir estos alquimistas del rock and roll han sabido combinar a la perfección.

En este nuevo álbum que hace las veces de carta de despedida, la banda de Luallen y Cartwright -únicos miembros originales de la banda- recogen catorce temas de algunos de los sonidos que algún día alimentaron el monstruo de "Nine Pound Hammer", Waylon Jennings, Charlie Daniels, Johnny Cash, Ernest Tubb, Gordon Lightfoot's Sundown, etc suenan en manos de estos "martillos de nueve libras" como si los tocaran los Stooges o los Ramones, aires de bluegrass, banjos y mandolinas se confunden entre pedales de distorsión y decibelios, para junto a algunas colaboraciones de lujo como las de Andy Gibson de Hank 3 o la misma Ruyter Suys de Nashville Pussy poner el punto y final en la trayectoria de la banda de Lexington.

"Drinkin' My Baby Goodbye" de la fantástica Charlie Daniels Band es el primer disparo de la frenética y alocada entrada en la pacifica población del silencio donde estos vaqueros pistola en mano intentan perturbar la paz con sus desmanes y obscenidades, unos cuarenta y cinco de de acción desbordante y cachondeo encauzadas en temas como "Stranded Outside Tater Knob" o "One Long Saturday Night", momentos especialmente delicados como "Sundown" son rotos por mandolinas y acelerados banjos como el de "Dead Dog Highway" o la fabulosa versión del clásico de Joe Stampley, de los dos minutos y medio de "Roll On Big Mama" las vertebras de mi cuello todavía andan recuperándose. Lo definitorio de "Drunk, Tired And Mean" , "Wanted man", "Down The Road", "I'm Your Huckleberry" van completando un extenso y variado track list salpicado por algunas finas piezas tales como "Hell In My Hand" inmediatamente pulverizadas por la energia de "Drivin' Nails In My Coffin" de Ernest Tubb, la cadencia country de "Hot Summer In Barefoot County" y el rock and roll final, el bendito r&r que en su día popularizara Waylon Jennings "Ain't Livin Long Like This".

Sublime colofón para estos veinte años de rock and roll, siete discos con el que nos ocupa más un directo (Live At The VERA - 1999), reflejo de una personal manera de entender la música desde el sentido del humor mas desvergonzado y la mixtura de estilos que la banda enarbola desde su descaro y buen hacer en lo instrumental. Una lástima lo de su disolución definitiva, una pena que será menos pena la noche del sábado cuando gracias al trabajo de los chicos de Durango Rock Club de Meliana podamos disfrutar de su alocado y sudoroso directo.




COMUNICADO DE ULTIMA HORA (Lo acabo de recibir en mi correo)

COMUNICADO EN RELACIÓN A UN CAMBIO DE ULTIMA HORA:
Con motivo del embarazo de la mujer de Scott y dado que está teniendo varias complicaciones durante dicho proceso, Scott no ha podido venir a Europa con Nine Pound Hammer, en su lugar Blaine (Nashville Pussy) seguira como guitarrista y cantara y han metido a un segundo guitarrista para reforzar y potenciar los temas en directo. Esperamos que el cambio sea positivo y que los fans lo disfruten como lo están haciendo ya por el resto de fechas que han dado en Europa.

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