The Brew + High Rollers (Durango Club, 08/10/10)

Segunda ocasión para ver el potente directo de los británicos en tierras valencianas, como no podía ser de otra manera la sala Durango Rock Club de Meliana se preparaba para recibir una nueva descarga de blues rock eléctrico a cargo de una de las formaciones británicas mas en forma. Su acertada y personal manera de entender el rock va ganando adeptos a marcha forzadas a causa de la buena impresión que desprenden sus directos, una condensación de buenas sensaciones que gracias al boca a boca corre como la pólvora propiciando que el suma y sigue de participación en sus conciertos vaya adquiriendo un incremento exponencial que los de Grimbsby devuelven con creces con una entrega fuera de toda duda mientras destilan por todos sus poros efluvios bañados por una suave brisa que trae hasta ellos parte del legado de Zeppelin, Hendrix, Cream o The Who y que sabiamente pasados por el tamiz de The Brew se transmuta sobre los escenarios en una potente a la vez que explosiva combinación de feeling y virtuosismo difícil de describir y que despues del salto paso a relatarles...

Fiel a la cita del viernes mis pasos y mis destinos pusieron rumbo a la Durango, cuando afrontaba la última curva, la que de una manera un tanto abrupta da paso al polígono industrial de Meliana, la primera sorpresa gratificante de la noche se abría ante mí en todo su esplendor mostrando un elevado número de coches aparcados en las inmediaciones de la sala. Un ir y venir constante de gente hacía presagiar una buena entrada para esa noche, un hecho este que fue confirmado de inmediato al ver colas en la taquilla algo que a priori ratificaba la sensación inicial de que esa noche adquiría el estatus de importante.

Una vez dentro despues de traspasar las puertas rojas que separan mi normalizada vida mortal del particular "cielo" compartido construido a base de alcohol, luces, humo y música en directo los High Rollers estaban ya caldeando ambientes con su propuesta de buen blues cargado hasta los limites por el clasicismo más absoluto, blues de la vieja escuela de impecable factura y que fue sin duda el más acertado de los preámbulos para aquella noche impregnada por una deliciosa atmosfera . De tablas para atrás la sala presentaba un envidiable aspecto, algo más de 250 almas se congregaban deseosas de recibir en primera persona el anunciado choque que los británicos estaban gestando en la intimidad del backstage. Lamentablemente unos repentinos y por suerte temporales problemas técnicos me impidieron captar ninguna instantánea ni ningún video de High Rollers, pero pueden creerme si les digo que el cuarteto sobre las tablas evoluciona con una total, absoluta y resolutiva firmeza, defendiendo con acierto su repertorio y llegando de manera clara y directa a la primeras filas de un público que disfruto en grande con la descarga de la banda y afortunadamente este solo era el primer capítulo de una historia que si me permiten les sigo contando.

Un servidor estaba situado entonces en una de las muy activas esa noche barras, la que está situada junto a la puerta que da acceso al backstage, esta ubicación temporal sirvió para que pudiera contemplar las ganas que el trío británico estaba acumulando ante la visión de un aforo deseoso de verles sobre las curtidas tablas de la Durango. Finalmente Tim Smith insigne bajista de The Brew "pidió" que los encargados de abrir finalizaran con una ultima canción, aunque esta no fue la última vez que veríamos a High Rollers sobre los escenarios esa noche, pero para saber sobre este hecho tendrán que ser pacientes y esperar al final de esta crónica. Sonaban entonces las últimas notas de la pieza final que servía de despedida y mientras los técnicos hacían su trabajo Jason Barwick (guitarra y voz) ya se había enfundado en su guitarra preparado para dejarnos con la boca abierta con su destreza en lo instrumental y su desbordante energía.

Unos minutos despues el speaker presentaba a la banda inglesa que ocupaba sus posiciones sobre tablas entre silbidos, vítores y aplausos de como dije antes un entregado aforo que agolpado sobre las primeras filas vibraba sin que ni siquiera una sola nota hubiese brotado de los instrumentos del trío. La banda embarcada en un apretada agenda de algo más de quince fechas que les llevara por algunos escenarios de nuestro país daba comienzo a su set con el tema que abre su ultima producción discográfica, sonaba en la Durango los acordes iniciales de "Every gig has a neighbour" y automáticamente se desataba la locura colectiva, una excelente catarsis que nos hizo ser testigos de una de las más memorables noches de rock and roll que este humilde cronista almacene en sus recuerdos más inmediatos.

La entrega de The Brew sobre el escenario es incontestable, desde el minuto uno las carreras, los saltos y una inusitada vehemencia se hacía dueña del tempo que el grupo desarrolla, seguramente (sin duda) arrastrados por el run run que provenía de la sinergia del respetable y que llevaba en volandas a los británicos, a la vez que estos ofrecían con entrega absoluta piezas como "Surrender it all" o "Wrong tunes" que provocaban sonrisas, bailes sin freno y una irremisible a la vez que intangible electricidad que impedía a los asistentes relajarse en lo estático, por lo que ayudados por manos en el aire, convulsiones varias y saltos sobre la posición ayudan a elevar la temperatura de la sala muchos enteros.

The Brew dio un extensísimo repaso a su repertorio propio de dos discos (The Joker & A million dead star), un lenta y sudorosa revisión de sus composiciones se mezclaban con continuos guiños a sus influencias más perceptibles, así bajo esa tesitura algunos trazos zeppelianos adornaban una noche en la que Hendrix también tuvo algunas dosis de protagonismo con pinceladas de su "Voodoo chile". "Postcode Hero" o "Break free" aumentaban la carga de profundidad en la que se estaba convirtiendo la noche y daban paso a algunos pasajes de intensidad elevada a la máxima como por ejemplo cuando Barwik abandonaba temporalmente su púa y "armado" con el arco de violín hacia las delicias de los presentes mostrando una vez más su virtuosismo mientras interpretaban "A smile to lift the doubt" un regalo en lo visual y por encima de todo en lo espiritual. En esta sucesión de fragancias llegaba el momento para Kurtis Smith original alma matter de la banda que en 2004 nacía como “Strange Brew” en tributo a los Cream y que más tarde acortaría su nombre, con "Burt's Boogie" llegaba su momento de lucimiento personal mientras el resto de la banda desaparecía del escenario el bueno de Kurt nos ofreció un intenso solo de batería que fue correspondido con vítores desde abajo y que culmino con el consabido lanzamiento de baquetas, aunque el susodicho solo continuase estaba vez con la única ayuda de sus manos que envueltas en un frenesí de ritmos evolucionaban sin descanso.

La pieza que da nombre a su gira y ultima producción "A million dead stars" ponía el acento en el final de su actuación con una sola voz que venía dese abajo y que coreaba como una sola alma el estribillo de los ocho minutos de duración de la pieza. Momento para la despedida, los aplausos, los gritos, el speaker que preguntaba "todavía estáis calientes??" y The Brew que volvía a subirse al escenario para ofrecer un bis que ayudaría a que esa noche se grabe a fuego en el imaginario popular del rock que a veces pasa por Valencia gracias al esfuerzo de gente como los de la Durango, hago mía la reiteración para recuperar una frase de un párrafo inicial y recordar lo memorable de una noche repleta de magia y buen rock.

Pd: Una noche que no tenia ahí su punto final, ya que para despues del bolo de The Brew la sala valenciana tenía prevista un a jam session a cargo de The High Rollers que "amenazaban" con prolongarse hasta que las luces del alba perpetraran la paz que habita en la oscuridad y los focos del escenario. Una jam que lamentablemente no pude presenciar, pero como parece que no va a ser la ultima... tiempo habrá.

Pd2: Donde estaba toda esa gente cuando vinieron Super 400?





5 comentarios:

todas las cronicas de The Brew dan fe de su buen hacer, y es que tienen un potencial de cojones

saludos master

Joder Rafa, al final yo también pude ir y fue uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida.
Conocía a The Brew especialmente por su último disco, pero no me hacían demasiado tilín, sin embargo Javi Ramone y Bea (barra) me insistían en que había sido el mejor concierto que había pasado por Durango en sus mas de 3 años de existencia, así que no falté y me lo pasé como un enano (de hecho, creo que salgo en alguna de tus fotos, jeje). Yo estaba frente a Jason, a un par de metros y me acerqué a primera fila varias veces para hacer fotos, pero no te vi. Pensaba saludarte y conocernos, pero no te reconocí entre la muchedumbre. A la próxima.
Por cierto, gran postdata, ¿dónde cojones estaban con Super 400?
Saludos.

lo de estos tios de the brew es sencillamente impresionante,de veras... rock en estado puro

zoe, me alegro que al final te decidieras a ir, madre mia si te pierdes esto eh?

tenemos una birra pendiente sin duda....


un abrazo nortwinds

Totalmente de acuerdo, gran noche de Rock, gran ambiente e inmejorable actitud la de The Brew; se han ganado un fan de por vida!
PD. Yo también sentí perderme la Jam...

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