Adler's Appetite + KO Kaine (Durango Club, 15/02/11)
KO KAINE... LAS FOTOS - LOS VIDEOS
ADLER'S APPETITE... LAS FOTOS - LOS VIDEOS
Legenday Shack Shakers (Durango Club, 11/02/11)
Una noche de fuertes emociones, aterrizaban sobre las tablas de la valenciana sala Durango la banda de Nashville Legendary Shack Shakers, estos rednecks eléctricos ofrecieron al respetable alli congregado su consabida formula de rockabilly borrachin y acelerado pasado por el bastardeo propio que la banda de Tennesse imprime en su rodillo sonoro. Rock & roll, punk , country y blues se mezclaban y emulsionaban en una acertada propuesta que su frontman y miembro fundador J. D. Wilkes defiende con vehemencia en cada una de sus entregas, ese demonio de pelo rojo dejo flotando en el ambiente de la sala algunos de los mejores y de los peores momentos de la noche, brillante en su buen hacer al banjo y su todopoderosa armónica pero de comportamiento deleznable con algún sector del publico provocando un capitulo de desagradable crónica al que no daremos mayor relevancia.
Los encargados de romper el silencio fueron la banda de l'horta nord 33 d'envit, un afilado combo de punk rock directo y sin concesiones, velocidad y decibelios para defender un repertorio solvente además de facturar una maravillosa versión del hielo de Morcillo el bellaco.
Así que si me lo permiten, me acogeré a aquello de vale mas una imagen...
Los encargados de romper el silencio fueron la banda de l'horta nord 33 d'envit, un afilado combo de punk rock directo y sin concesiones, velocidad y decibelios para defender un repertorio solvente además de facturar una maravillosa versión del hielo de Morcillo el bellaco.
Así que si me lo permiten, me acogeré a aquello de vale mas una imagen...
Uzzhuaïa (Durango Club, 26/11/10)
Hoy es uno de esos días en los que los vaivenes propios de la cotidianeidad poco o nada importan, uno de esos días en los que te levantas sonriente y derrochando endorfinas, un amago de percepción positiva que permite afrontar los rigores propios del día con la actitud adecuada, qué más da que el reloj que separa lo laboral de lo lúdico funcione con una lentitud desesperante, que mas da perder unos minutos preciosos en el sempiterno atasco de vuelta al redil si al final del día sabes con certeza que te espera una buena dosis de rock and roll, una fiesta que nos serviría para constatar una vez más la buena salud del rock valenciano en general y del fenómeno "Uzzhuaïa" en particular, Soulbreaker Company (Durango Club, 12/11/10)
Segunda cita en la misma semana con el rock en su estado más puro, si la noche de ayer nos desgañitábamos bajo los mandatos de las consignas de The bellrays y Jesse Malin, la noche del viernes venia cargada aun más si cabe por una adivinable aureola de intensidad. La sala Durango nos ofrecía la posibilidad de disfrutar del apasionado directo de una de las bandas más en forma del panorama nacional, los vitorianos de Soulbreaker Company acaban de firmar el que podría ser sin atisbo para las dudas uno de los discos del año, su flamante "Itaca" tenia parada programada en Valencia y eso es algo que no podíamos dejar pasar. Mike Farris & The Roseland Rhythm Revue (Durango Club, 15/10/10)
Jodeeeeer!! Llevo un buen rato -bueno, todo el día- intentando procesar lo visto y vivido en la noche del viernes, es muy difícil por no decir improbable que pueda describir con palabras todo lo que sentí esa noche, incluso he estado tentado de abandonar por un momento lo barroco de mi verbo para dejar que hablen las imágenes y sobre todo los sonidos construyendo así un puzzle con las piezas sueltas en las que se convierten los videos que como siempre ilustran todas y cada una de mis humildes crónicas.
La lección musical que Mr. Mike Farris nos impartió la noche del quince de octubre fue de las que difícilmente se olvidan, magistralmente acompañado por su excepcional banda "The Roseland Rhythm Revue" compuesta por cuatro músicos y dos tremendas coristas que hicieron las delicias del numeroso público congregado para la ineludible cita con toda una suerte de buenas vibraciones que comenzaron pasadas las doce de la noche cuando Mr.Farris se planto sobre las tablas de la valenciana sala Durango enfundado en una camiseta de la "Motown" dispuesto desde el minuto uno a poner su talento al servicio de su prodigiosa voz, compartiendo con nosotros su personal manera de entender la música, una deliciosa mezcla de blues, soul y gospel que se poso sobre al ambiente y suavemente nos atravesó consiguiendo así congelar el tiempo y hacernos participes de su música, de su magia y conseguir en lo intemporal del momento hacernos un pelín más felices.
Este hombre de piel blanca esconde un alma de negro que pugna sin descanso por salir a través de lo prodigioso de su garganta, cada nota, cada giro vocal que Farris afronta esta impregnado por una poderosa e insondable energía que viene vestida por un delicado manto de elegancia, sus indiscutibles condiciones vocales unidas a su saber hacer encima de los escenarios convierte sus shows en auténticos espectáculos, en alimento para el alma, construyendo con cada nota momentos cargados de feeling y buenas sensaciones fruto de la complicidad con su fantástica banda, que sin desmerecer al bueno de Mike inundan cada silencio con los destellos de su talentoso transitar, todos y cada uno de ellos brillaron con luz propia en la noche del viernes, iluminando una velada triunfante de las que se graban a fuego en la retina, una noche plagada de historias de fe y redención, historias de amor y perdedores que brevemente paso a relatarles.
Antes y en lo breve de este párrafo recordarles que Mike Farris fue cabeza visible de los imprescindibles Screamin´ Cheetah Wheelies, todavía resuena en los silencios de mi cotidianeidad los ecos de aquel "Magnolia (1996)", una caída a los infiernos de las drogas y el alcohol le aparto temporalmente de los escenarios para volver despues en solitario con un álbum en 2002 "Goodnight sun", un disco este que pasaría totalmente desapercibido. En 2007 vería la luz el grandioso "Salvation in Lights", un trabajo plagado de grandes canciones propias y alguna adaptación de cantos cristianos tradicionales, un disco este que afortunadamente para nosotros sonó en directo aquella noche.
Una vez más me tengo que disculpar con la banda encargada de abrir, los norteamericanos tenían ganas de salir al escenario y precipitaron la salida a escena de los encargados de caldear la noche, la banda valenciana "The Go Freaks" cumplió a la perfección con su cometido sometiendo al respetable a una entregada descarga de rhythm’n’blues y eléctrico soul de la que lamentablemente solo pude presenciar sus dos últimas entregas, pese a lo escueto del momento mezclando lo visto sobre las tablas y el grado de aceptación del publico son cita obligada para una próxima ocasión.
Pasadas las doce y haciendo honor a la hora de las brujas que es cuando los momentos de magia adquieren su máximo esplendor la Roseland Rhythm Revue se posicionaba sobre el escenario de Durango e instantes despues un enchufadisimo Mike Farris hacia acto de presencia comenzaban a sonar entonces las notas de "Good news"y fue en ese preciso instante cuando todos los allí presentes fuimos conscientes de que lo que estábamos presenciando seria de una intensidad máxima, de duradero recuerdo y difícil tarea para el resumen, seguidamente sonaría "Oh Mary Don’t You Weep" de su álbum "Salvation in Lights", de impecable factura, de inmediato contagio, una canción de fina textura que servía para elevar exponencialmente el grado de satisfacción.
"Can’t No Grave Hold My Body Down" o "Streets Of Galilee" profundizaban en el repaso del álbum de 2007 y en el computo de buenas sensaciones íbamos anotando las magnificas aportaciones de la pareja de coristas ( The McCrary Sisters) que discretamente sumaban en el haber de la noche con lo "celestial" de sus voces, momento entonces para que sonara un pasaje de fe envuelto en la musicalidad del canto popular tradicional americano "Precious Lord, Take My Hand" en manos de Farris & Cía. sonaba tan envolvente como para conseguir "convertir" aunque solo sea por un instante a un profano en asuntos religiosos como es el que les habla. "Power of love" y la increíble "Sit Down Servant" que aportaba un nuevo guiño al repertorio popular.
“When the circles be unbroken" sonaba gloriosa y daba paso al rhythm’n’blues de "I’ll Take You There" interpretada vocalmente de manera excepcional por el bajista, para que minutos despues sonara "Selah! Selah!", las bondades de esta perla hecha canción se fundía con los desarrollos instrumentales de unos excelentes músicos con los que Farris se desenvuelve a la perfección consiguiendo transmitir y llegar al publico de una manera clara y concisa, con esta pieza se cerraba a priori el cumulo de sensaciones que se había ido formando esa noche. Unos instantes de descanso, un leve intento de procesar todo lo visto y sentido hasta el momento y los chicos de la "Roseland" ya estaban subiendo a escena para regalarnos uno de los momentos de la noche, sonaba entonces "Gypsy Lullaby" a modo de discreto y emocionado homenaje a su banda Screamin´ Cheetah Wheelies, un tema que no identifique y "I’m Gonna Get There" ponían el cierre final a una noche de éxtasis colectivo y donde por un momento nos sentimos completamente felices, gracias a Mike Farris & The Roseland Rhythm Revue...THE GO FREAKS
MIKE FARRIS
Y ALGUNAS FOTOS MAS....






Jolly Joker + Mama Kin (Durango Club, 09/10/10)
Segunda cita con el rock and roll para este puente de Octubre, segunda oportunidad de disfrutar de un buen directo y segunda visita consecutiva al Durango Rock Club, un hecho este que me hace plantearme la conveniencia de establecer como segunda residencia parte de las dependencias de la sala porque hay que ver la programación que nos han preparado para los meses finales de este 2010 y como este humilde cronista hace suya aquella vieja máxima del "que no te lo cuenten" pues se miden por asistencias las convocatorias, y como siempre de lo que vi... aqui les cuento.La cita del sábado era (a priori) para disfrutar de la descarga en tierras valencianas de una de las bandas que mejor representan la nueva hornada del rock escandinavo, la banda sueca abandera y reivindica una corriente de corte alternativo en lo musical que intenta devolver parte de la retro esencia perdida pero adaptando esta a los medios y la idiosincrasia actual, dando vida así a una interesante amalgama de sonidos añejos pero actuales al mismo tiempo que consiguieron que con la publicación de su primer y hasta la fecha único trabajo "In the city (2009)" los medios especializado se rindieran ante sus encantos, consiguiendo una plaza en el muy cotizado "Sweden Rock Festival". Pero claro todo lo descrito en estos breves párrafos introductorios es sobre el papel, los galones despues hay que ganárselos sobre los escenarios, hay que demostrar con hechos sobre las tablas los arrestos que cada uno pone en esto del rock business, hay que justificar que detrás de la palabrería hay actitud y los tipos de Mama Kin el sábado demostraron que tienen muy poca, pero para entender esto tendrán que esperar al final de la crónica, porque primero me gustaría hablarles de la parte positiva de la noche, los Jolly Joker.
Los jokers son por meritos propios la punta de lanza del sleazy valenciano, a priori tienen todos los componentes que necesitan para que la maquina funcione a la perfección, imagen, sonido y un comportamiento sobre el escenario que va ganando adeptos y enteros en cada una de sus descargas. Diseccionando lo recién escrito apuntaría que por su imagen perfectamente te los podrías encontrar ilustrando una de esas imaginarias postales de Sunset Strip que habitan en nuestros recuerdos, además en lo definitorio de su sonido podría profundizar añadiendo que pese a que en lo musical transitan terrenos ya descritos con anterioridad imprimen en su planteamiento un marcado estilo propio propiciatorio este para poder reivindicar con la firmeza necesaria su parte del pastel, estos dos factores concluyen en un tercero y definitivo, los tíos se lo pasan bien sobre el escenario y eso de manera inevitable llega de manera clara a las primeras filas, así aunando esfuerzos la locomotora tatuada con un comodín continua su imparable marcha hacia adelante, permitiendo que todo aquel que lo desee participe de su viaje y arrastrando cualquier obstáculo que se plantee a su paso.
El quinteto valenciano se plantaba sobre las tablas del Durango para caldear una noche que se prometía canalla, bajo los acordes de "Scratch" se iniciaban toda una suerte de sortilegios hechos sonido, la acumulación de buenos riffs, los mil y un gestos extraídos de una iconografía rockera definida y reconocible se confundía entre carreras y transiciones que provocaba que los de arriba se divirtieran y los de abajo fijaran su atención mas absoluta sobre lo que allí acontecía, en esas "She starts" sobrevolaba la sala con esa cadencia de corte angelino, "Hit the crowd" pieza extraída de su reciente debut hacia las veces de preámbulo para acometer una versión del "My Michelle" de los GNR que hizo las delicias de los asistentes.
"Before you die" devolvía la atención sobre un repertorio propio que su vocalista reivindicaba una y otra vez, una pieza parte del debut discografico de la banda, de corte killer ideal para defenderla en directo. "Rich raes" (¿se escribe así?) redundaba en el computo de las buenas sensaciones que se respiraban entre acordes y cervezas, dejando paso para un medio tiempo de cariz más intimista tan inherente como necesario en este tipo de propuestas, "God's Kiddin". En ese instante la banda sueca hacia acto de presencia en la sala y se posicionaba en las primeras filas para disfrutar del show de los Jokers que continuaba su imparable recorrido con "No mercy" y "Spit it out" puro sleazy oigan.
"Set the night" nos encaminaba irremisiblemente hacia un final que aun tuvo una última dentellada con "Damage" pieza que abre su antes mencionada carta de presentación en formato ep, -que si les interesa saber mas aquí tratamos hace unas semanas-. Un buen comienzo para una noche que se las prometía, una satisfacción poder ser testigo del crecimiento de una banda que sin lugar a dudas nos proporcionara muchas dosis de rock and roll, una banda de largo recorrido, apuesta de un futuro que están construyendo cimentando la solidez de su presente con buenas canciones y divertidas puestas en escena.

Bien, turno ahora para los suecos, llevo un rato pensando cómo afrontar esta segunda parte de la reseña y finalmente creo que lo más sensato es dividir en dos lo visto la noche de ayer. La primera parte seria la que trata estrictamente el concerniente al apartado musical, es cierto que los escandinavos en general y los suecos en particular no suelen "fallar" en este aspecto. No sé si será el agua que beben o que lo aprenden en los colegios, pero en esto del rock and roll los tíos tiene la lección bien aprendida (en lo musical). La gira en la que la banda está inmersa les está sirviendo para promocionar su fantástico álbum debut, este "In the city" es un refrescante ejercicio de recuperación de sonidos ochenteros, tan rockeros como melodiosos, defendidos con estilo y actitud, aunque con un omnipresente parecido en lo vocal con Paul Stanley que tal vez y desde mi punto de vista en cierta medida lastre la percepción global que se deriva de la escucha.
Bueno, habiendo dejado constancia sobre lo acertado de su discografía hablemos ahora de su directo, es de justicia reconocer que encima de los escenarios la banda actúa y suena perfecta, defienden bien su repertorio y en los primeros compases de la actuación las sensaciones son tremendamente positivas, bajo ese concepto los chicos de Mama Kin fueron desgranando uno tras otro los temas que dan forma a su único disco, así pudimos disfrutar de algunos de sus hits más conocidos, "In the city", "Badge And A Gun" o "Champagne Chicks & Rock 'n' Roll" prometían una noche de emociones fuertes, una noche en que los suecos vendían fuegos artificiales en sus primeras acometidas y que finalmente se quedaría en pólvora mojada a causa de la falta de profesionalidad y la poca actitud que la banda acabaría mostrando finalmente.
No hará falta que les describa el set list que los suecos desplegaron, si usted observa con cuidado la contraportada de su flamante álbum podrá leerlo con exactitud meridiana, Mama Kin se limito a tocar uno tras otro los diez temas de su álbum y retirarse, cuarenta minutos escasos de un concierto el de los suecos de vergonzoso final que dejo al respetable público de la sala con cara de asombro e incomprensión (aunque hubo algún iluminado que aun les pedía autógrafos). Este escueto e incomprensible set dice muy poco a favor de una banda joven que pretende hacerse un hueco en la escena, sinceramente así van por caminos totalmente equivocados por que afortunadamente este tipo de comportamiento negativos son de rápida propaganda y les acabaran pasando merecida factura.
Puedo entender que no tengan más repertorio, pero señores/as hay que trabajarse un set list para los directos, se pueden implementar algunas versiones para prolongar la flagrante falta de repertorio que Mama Kin exhibió esa noche. Es imperdonable esta falta de respeto con el publico allí congregado, con la sala que les acoge y con un escenario que ha servido de anfitrión de algunas noches memorables de rock and roll, unas tablas que no se merecen un comportamiento tan deleznable como el ofrecido por una banda excesivamente preocupada por recordar a los allí presentes donde se ubica su merchandising.Una noche de sensaciones agridulces, donde los locales demostraron mas tablas y cojones que los visitantes, una noche de directo truncada en cierta medida por el comportamiento absurdo de una banda, Mama Kin, una conducta que resumo en la síntesis de lo acertado en la definición que oí de una de las camareras... "Joder, han dedicado más tiempo a vestirse que a tocar...". Una velada que gracias a los Jokers, gracias a la compañia de los que siempre nos cruzamos en este y otros bolos y gracias al buen hacer de Javi Ramone a los platos acabo de manera mas que favorable, ya me entienden.... ;-)
JOLLY JOKER
MAMA KIN
The Brew + High Rollers (Durango Club, 08/10/10)
Segunda ocasión para ver el potente directo de los británicos en tierras valencianas, como no podía ser de otra manera la sala Durango Rock Club de Meliana se preparaba para recibir una nueva descarga de blues rock eléctrico a cargo de una de las formaciones británicas mas en forma. Su acertada y personal manera de entender el rock va ganando adeptos a marcha forzadas a causa de la buena impresión que desprenden sus directos, una condensación de buenas sensaciones que gracias al boca a boca corre como la pólvora propiciando que el suma y sigue de participación en sus conciertos vaya adquiriendo un incremento exponencial que los de Grimbsby devuelven con creces con una entrega fuera de toda duda mientras destilan por todos sus poros efluvios bañados por una suave brisa que trae hasta ellos parte del legado de Zeppelin, Hendrix, Cream o The Who y que sabiamente pasados por el tamiz de The Brew se transmuta sobre los escenarios en una potente a la vez que explosiva combinación de feeling y virtuosismo difícil de describir y que despues del salto paso a relatarles...
Fiel a la cita del viernes mis pasos y mis destinos pusieron rumbo a la Durango, cuando afrontaba la última curva, la que de una manera un tanto abrupta da paso al polígono industrial de Meliana, la primera sorpresa gratificante de la noche se abría ante mí en todo su esplendor mostrando un elevado número de coches aparcados en las inmediaciones de la sala. Un ir y venir constante de gente hacía presagiar una buena entrada para esa noche, un hecho este que fue confirmado de inmediato al ver colas en la taquilla algo que a priori ratificaba la sensación inicial de que esa noche adquiría el estatus de importante.
Una vez dentro despues de traspasar las puertas rojas que separan mi normalizada vida mortal del particular "cielo" compartido construido a base de alcohol, luces, humo y música en directo los High Rollers estaban ya caldeando ambientes con su propuesta de buen blues cargado hasta los limites por el clasicismo más absoluto, blues de la vieja escuela de impecable factura y que fue sin duda el más acertado de los preámbulos para aquella noche impregnada por una deliciosa atmosfera . De tablas para atrás la sala presentaba un envidiable aspecto, algo más de 250 almas se congregaban deseosas de recibir en primera persona el anunciado choque que los británicos estaban gestando en la intimidad del backstage. Lamentablemente unos repentinos y por suerte temporales problemas técnicos me impidieron captar ninguna instantánea ni ningún video de High Rollers, pero pueden creerme si les digo que el cuarteto sobre las tablas evoluciona con una total, absoluta y resolutiva firmeza, defendiendo con acierto su repertorio y llegando de manera clara y directa a la primeras filas de un público que disfruto en grande con la descarga de la banda y afortunadamente este solo era el primer capítulo de una historia que si me permiten les sigo contando.
Un servidor estaba situado entonces en una de las muy activas esa noche barras, la que está situada junto a la puerta que da acceso al backstage, esta ubicación temporal sirvió para que pudiera contemplar las ganas que el trío británico estaba acumulando ante la visión de un aforo deseoso de verles sobre las curtidas tablas de la Durango. Finalmente Tim Smith insigne bajista de The Brew "pidió" que los encargados de abrir finalizaran con una ultima canción, aunque esta no fue la última vez que veríamos a High Rollers sobre los escenarios esa noche, pero para saber sobre este hecho tendrán que ser pacientes y esperar al final de esta crónica. Sonaban entonces las últimas notas de la pieza final que servía de despedida y mientras los técnicos hacían su trabajo Jason Barwick (guitarra y voz) ya se había enfundado en su guitarra preparado para dejarnos con la boca abierta con su destreza en lo instrumental y su desbordante energía.
Unos minutos despues el speaker presentaba a la banda inglesa que ocupaba sus posiciones sobre tablas entre silbidos, vítores y aplausos de como dije antes un entregado aforo que agolpado sobre las primeras filas vibraba sin que ni siquiera una sola nota hubiese brotado de los instrumentos del trío. La banda embarcada en un apretada agenda de algo más de quince fechas que les llevara por algunos escenarios de nuestro país daba comienzo a su set con el tema que abre su ultima producción discográfica, sonaba en la Durango los acordes iniciales de "Every gig has a neighbour" y automáticamente se desataba la locura colectiva, una excelente catarsis que nos hizo ser testigos de una de las más memorables noches de rock and roll que este humilde cronista almacene en sus recuerdos más inmediatos.
La entrega de The Brew sobre el escenario es incontestable, desde el minuto uno las carreras, los saltos y una inusitada vehemencia se hacía dueña del tempo que el grupo desarrolla, seguramente (sin duda) arrastrados por el run run que provenía de la sinergia del respetable y que llevaba en volandas a los británicos, a la vez que estos ofrecían con entrega absoluta piezas como "Surrender it all" o "Wrong tunes" que provocaban sonrisas, bailes sin freno y una irremisible a la vez que intangible electricidad que impedía a los asistentes relajarse en lo estático, por lo que ayudados por manos en el aire, convulsiones varias y saltos sobre la posición ayudan a elevar la temperatura de la sala muchos enteros.
The Brew dio un extensísimo repaso a su repertorio propio de dos discos (The Joker & A million dead star), un lenta y sudorosa revisión de sus composiciones se mezclaban con continuos guiños a sus influencias más perceptibles, así bajo esa tesitura algunos trazos zeppelianos adornaban una noche en la que Hendrix también tuvo algunas dosis de protagonismo con pinceladas de su "Voodoo chile". "Postcode Hero" o "Break free" aumentaban la carga de profundidad en la que se estaba convirtiendo la noche y daban paso a algunos pasajes de intensidad elevada a la máxima como por ejemplo cuando Barwik abandonaba temporalmente su púa y "armado" con el arco de violín hacia las delicias de los presentes mostrando una vez más su virtuosismo mientras interpretaban "A smile to lift the doubt" un regalo en lo visual y por encima de todo en lo espiritual. En esta sucesión de fragancias llegaba el momento para Kurtis Smith original alma matter de la banda que en 2004 nacía como “Strange Brew” en tributo a los Cream y que más tarde acortaría su nombre, con "Burt's Boogie" llegaba su momento de lucimiento personal mientras el resto de la banda desaparecía del escenario el bueno de Kurt nos ofreció un intenso solo de batería que fue correspondido con vítores desde abajo y que culmino con el consabido lanzamiento de baquetas, aunque el susodicho solo continuase estaba vez con la única ayuda de sus manos que envueltas en un frenesí de ritmos evolucionaban sin descanso.
La pieza que da nombre a su gira y ultima producción "A million dead stars" ponía el acento en el final de su actuación con una sola voz que venía dese abajo y que coreaba como una sola alma el estribillo de los ocho minutos de duración de la pieza. Momento para la despedida, los aplausos, los gritos, el speaker que preguntaba "todavía estáis calientes??" y The Brew que volvía a subirse al escenario para ofrecer un bis que ayudaría a que esa noche se grabe a fuego en el imaginario popular del rock que a veces pasa por Valencia gracias al esfuerzo de gente como los de la Durango, hago mía la reiteración para recuperar una frase de un párrafo inicial y recordar lo memorable de una noche repleta de magia y buen rock.Pd: Una noche que no tenia ahí su punto final, ya que para despues del bolo de The Brew la sala valenciana tenía prevista un a jam session a cargo de The High Rollers que "amenazaban" con prolongarse hasta que las luces del alba perpetraran la paz que habita en la oscuridad y los focos del escenario. Una jam que lamentablemente no pude presenciar, pero como parece que no va a ser la ultima... tiempo habrá.
Pd2: Donde estaba toda esa gente cuando vinieron Super 400?
Nine Pound Hammer + The Handsomes (Durango Club, 01/10/10)
Aunque en esto del rock and roll business nunca se sabe, posiblemente esta era la última oportunidad de ver sobre el escenario a esta veterana banda de Kentucky, me recreo en la reiteración del "posiblemente" porque muchos son los casos de reuniones imposibles que se han dado a lo largo de la puntual historia del rock, además para Nine Pound Hammer sería su segunda separación y para rematar estas "sospechas" el bueno de Blaine ha reconocido una posible gira reunión para conmemorar el treinta aniversario de la banda. Como curiosidad y a modo de adelanto contarles que algunos miembros de NPH están preparando un nuevo proyecto de southern rock que se llamara "Buzzard", por supuesto en el club estaremos pendientes a este hecho.
A priori la valenciana sala Durango Rock Club de Meliana vestía sus mejores galas para recibir a esta banda de rednecks acelerados borrachines y parafraseando aquella serie de dibujos animados... "montados en sus locos cacharros". Una vez más un aforo ajustado a la baja dejaba a las claras la maltrecha -a veces- escena valenciana y nos obligaba a recordar lo encomiable del esfuerzo que algunos hacen para ofrecernos buenos conciertos sin la necesidad para nosotros de hacer largos desplazamientos, a todos ellos desde esta humilde tribuna gracias (Fernando Japan, Javi ramone, etc).Con nuevo disco bajo el brazo del que hablamos hace unos días (leer aqui), con nuevo batería (el que se sentó tras el instrumento no era Brian Pulito, creo...) y desgraciadamente con la baja de Scott Luallen que se vio forzado a abandonar la gira europea a causa de algunas complicaciones en el avanzado estado de gestación de su señora esposa, la banda norteamericana se plantaba en la octava fecha de una gira de once que les llevara por algunas ciudades españolas y que a continuación paso a relatarles...
La banda escogida para abrir en esta ocasión eran los castellonenses de "The handsomes", lamentablemente llegue cuando ya habían desarrollado la primera mitad de su set, por lo tanto no tengo demasiada información para poder hacer un juicio de valor sobre su directo, he de reconocer que a grandes rasgos las sensaciones fueron buenas, su propuesta de rock de cierto ascendente cincuentero plagado de reminiscencias punk me dejo un buen sabor de boca, una adecuada puesta en escena y el buen hacer instrumental que la banda despliega son motivos más que suficientes para fijar nuestra atención en estos tíos, este cuarteto de punk and rollers de los que a buen seguro no tardaremos en oír hablar.
Era el tiempo entonces para los de Kentucky y su endiablado ritmo hillbilly, en el preciso instante que el cuarteto se posiciono sobre las tablas del Durango se dedicaron a arrasarlo todo bajo la presión de sus borrachuzas consignas y su embalado directo, porque estos tíos hace mucho tiempo que eliminaron la definición de "pausado" de su vocabulario y en cada una de sus descargas imprimen una elevada solidez a su particular "rodillo" sónico, que una vez echa a andar arrasa a todo aquello que se encuentre a su paso, y nosotros encantados de ser "arrollados". Personalmente un servidor haciendo gala de su pasado punk hubiese agradecido esa noche un aforo mayor que hubiese permitido que en las primeras filas se hubiese visto algo de "acción", ya saben alguna escaramuza, algún pogo, empujones y sudor que correspondieran a lo ofrecido desde arriba del escenario, porque los tipos de NPH y haciendo honor a su nombre nos dieron una lección de consistencia y contundencia, una sabia y muy engrasada formula que combina la velocidad heredada con la diversión de sus melodías fuertemente influenciadas por el country, el punk, el alcohol y vaya usted a saber cuántos condicionantes mas.
Con disco nuevo era de esperar que el set girase en torno a esta nueva producción y así fue, abrieron con "Drinkin' My Baby Goodbye" que sirvió para dar un extenso repaso al álbum, afortunadamente además tuvieron a bien recuperar algunas de sus piezas más celebres (Drunk, Tired & Mean, Zebra Lounge o Everybody's Drunk) arrancaban sonrisas en el respetable que era testigo entonces de las evoluciones de por ejemplo un Blaine Cartwright omnipresente, sudoroso y vacilón, perfectamente empastado con Earl Crim, bajista hace unos años de la banda y ahora en las tareas de guitarra para potenciar aun más si cabe su demoledor sonido y que Blaine se ocupe de las labores vocales en sustitución de Luallen, una reconversión esta muy productiva sobre los escenarios porque transmiten en todo momento una resolutiva fiereza que consigue llenar cada rincón y cada silencio. Tuvieron también tiempo para acordarse de algunos de los monstruos del negocio con un cover de los rolling stones que tal vez fue el único momento de tregua que la banda nos ofreció.
Me van a perdonar pero esa noche me permití la licencia de no tomar notas, de no memorizar el set para despues ofrecérselo a ustedes, únicamente me dedique a divertirme con cada una de las historias condensadas en canción que los de Kentucky nos iban ofreciendo, verdaderamente el set list ofrecido no es relevante, el repertorio que lo NPH imprimen en sus directos es tan arrollador que poco importa lo que toquen se disfruta enormemente, sin ambages de ningún tipo, ni consideración técnica alguna, simplemente rock and roll y diversión, cuando el germen del "cowpunk" flota en el ambiente solo puedes rendirte y participar, y así lo hicimos. Como curiosidad les contare que la banda despues del set se acomodo en un rinconcito de la barra y prácticamente se bebió hasta el agua de los floreros, un hecho este que nos ayuda sin duda a a entender un poco mejor las letras de sus canciones, no?THE HANDSOMES
NINE POUND HAMMER
Super 400 + Mito (Durango Club 17/09/10)
Despues el pseudo parón veraniego en cuanto conciertos se refiere poco a poco vamos retomando la normalidad en la agenda valenciana, una vez más la sala Durango Rock Club de Meliana nos tenía reservada una cita ineludible con la buena música, uno de los power trio más interesantes de la ultima década recalaba en la sala valenciana para desgranar en directo su ultima producción discográfica "Sweet fist" y de paso dar un breve repaso a su interesante discografía plagada de ritmos heredados del blues rock de aires 60's/70's, rock enraizado directamente a los nutrientes que alimentaron en su momento a Hendrix, Cream o los mismísimos Allman Brothers, Súper 400 aterrizan por segunda vez en Durango...
La banda newyorkina debe su nomenclatura a la Gibson L5 súper, una guitarra de caja que empezó a construirse en 1934, a esta guitarra se le llamaba la súper 400 porque este era el precio que tenía el instrumento en aquella época, todo un lujo al alcance de unos pocos teniendo en cuenta que en aquellos días Estados Unidos atraviesa unos difíciles momentos en lo económico inmersos en la gran depresión, como curiosidad y para terminar añadir que esta fue la guitarra de mayor tamaño que fabrico Gibson.Los Súper 400 son muy valorados en su tierra natal, en Troy su ciudad de origen perteneciente al estado de New York el mismísimo alcalde llego a instaurar el "día de súper 400" cuando la banda cumplió sus diez años de existencia, este suceso poco habitual que quizás obtenga su razón de ser en la bondad de sus sonidos en cierto modo heredados del poso negro de la Motown mezclado con el hard rock tipo Dylan o Traffic. Joe Daley (batería), Lori Friday (bajo) y Kenny Hohman a la guitarra nos hicieron disfrutar de una bonita noche de rock bañada con dulzura por el nuevo set de iluminación que la sala Durango ha implementado en su escenario.
Los encargados de abrir la caja de los sonidos fueron la banda Mito, compuesta por un trio de uruguayos afincados en Valencia, la verdad es que lo tuvieron difícil, el escueto aforo que entonces presentaba la sala contemplaba desde la frialdad más absoluta los desarrollos instrumentales que la banda ofrecía en la densidad de su directo, un público que no se atrevía a acercarse al escenario y que desde la fila seis hacia atrás y únicamente a modo contemplativo asistía a los primeros pasajes musicales de la noche.Si bien es cierto que en lo musical la propuesta de Mito no resulta digerible con la facilidad necesaria para algunos oídos, técnicamente impecables con un sonido muy depurado pero quizás demasiado denso para llegar con la facilidad necesaria a las primeras filas. La banda que instantes antes presentaba su nuevo video clip fue ofreciendo un ajustado set de rock distorsionado en ocasiones y bajo mi humilde punto de vista demasiado progresivo. En definitiva una banda a priori interesante a la que habrá que darle una nueva oportunidad sometido a la cercanía de los auriculares para poder captar con mejor acierto lo intrincado de sus melodías.
Instantes despues pisaba nuevamente las tablas de la Durango la banda newyorkina, he de confesarles desde la sinceridad y confianza que siempre desplegamos en el club que no les podre hacer un pormenorizado del set ofrecido, ya que la noche de ayer perdí el pulso que jugué con el ron cola y eso como no podía ser de otra manera ha hecho mella en mi recuerdos más inmediatos, son los riesgos que uno acomete cuando no le toca conducir ;-).Si que les puedo contar que fue una maravillosa noche de blues rock bañado por el electrizante savoir fair que Mr. Hohman imprime en cada una de las notas que salen de su guitarra, esto unido a la dulzura y sensualidad que emana la presencia de Lori Friday sin olvidar -por supuesto- la engrasada y ajustada base rítmica que proporciona a este power trio el merecido estatus de imprescindibles en la discoteca de cualquiera que se precie de saber disfrutar de la buena música.
Una pausada puesta en escena, tan sobria como electrizante en la que la banda newyorkina repaso en su acertado desarrollo su ultima producción de 2009 "sweet fist", una noche en la que afortunadamente desplegaron también temas de su celebrado "3 and the beast", posiblemente y bajo mi punto de vista el mejor de la banda, imprescindible en cualquier estantería, sin intentar desmerecer a los demás trabajos, of course.Sobre el escenario Súper 400 se muestran tremendamente firmes, apoyados en la seguridad que proporciona la confianza en el repertorio que sabiamente desarrollan en sus directos, un despliegue siempre envuelto por un omnipresente halo de buen gusto sostenido por la destreza que por separado y en conjunto exhibe el trio norteamericano, es una gozada para los sentidos ser testigo de un set cautivador que tuvo un frio final con la retirada de la banda sin ofrecer un bis a un público que la verdad tampoco insistió en demasía para que sucediera.
Como siempre y más abajo les dejo unas muestras graficas que ilustren mis torpes palabras, como curiosidad les contare que la banda permite en cualquier circunstancia que los fans y espectadores a sus conciertos puedan grabar con total normalidad y naturalidad todos sus conciertos, sin problemas ni limitaciones, algo de lo que muchas bandas podían tomar nota porque a veces mira que nos lo ponen difícil.En definitiva y para acabar, un concierto para saborear con delicadeza, una banda que afortunadamente tiene visos de longevidad y que si alguien se perdió o despues de leer estas líneas que pretenden ser descriptivas siente despertada su curiosidad vuelve a descargar su directo en la sala Japan Rock Club de Vilareal, si no pudieron ir a Durango no desperdicien una nueva oportunidad, a muy pocos kilómetros de Valencia les esperan los Súper 400.



















